Make your own free website on Tripod.com

Consejos para estudiar.

 

regresar inicio                                              regresar a recursos aprendizaje

 

Núcleo

A todos nos gusta quedarnos hasta tarde viendo una película que ponen en la televisión, pero no es lo más conveniente cuando te espera, al día siguiente una larga sesión de estudio. El descanso es primordial para desarrollar la actividad intelectual. Si al día siguiente tienes un examen, te conviene mucho ir descansando. Lo que te quedas estudiando por la noche, lo pierdes al día siguiente por el cansancio.

Las dietas de adelgazamiento en una semana y las comilonas excesivas tampoco son recomendables. Comer mucho y muy poco es perjudicial para la salud.

Dieta para el estudiante

Come frutas, legumbres y verduras frescas ricas en vitaminas. Tampoco se deben dejar de tomar leche, queso o derivados lácteos porque su aporte es imprescindible para la correcta formación de los huesos.

Las comidas deben ser ricas en proteínas. Los huevos, la carne, el pescado y las legumbres son fundamentales en la dieta de un estudiante. Tampoco deben faltar los glúcidos (hidratos de carbono).

Hay que evitar el exceso de grasas. A pesar de que el cerebro se alimenta fundamentalmente de glucosa, no se debe consumir mucho azúcar. Sin embargo, si antes de hacer un examen te comes un caramelo, la concentración de azúcar en sangre subirá, y esto te dará mayor viveza y agilidad mental.

Para tener buena memoria es necesario consumir fósforo y magnesio. El chocolate y los frutos secos son alimentos ricos en magnesio, aunque su consumo debe ser moderado.

El alcohol y las sustancias estimulantes

El alcohol no es la bebida más idónea si se está estudiando. El alcohol disminuye la creatividad; debilita la concentración y la fuerza de  voluntad; destruye las vitaminas y reduce las funciones vitales del organismo.

Un café de vez en cuando puede estimularte si un día tienes la tensión baja; pero un consumo elevado de café pude crear problemas de ansiedad, insomnio, alteraciones cardiovasculares u depresiones.

 

Enemigo del estudiante

El día anterior a un examen los estudiantes pasan horas delante de los libros para memorizar las ideas más importantes de los temas. Pero, llega la hora del examen y algunos alumnos son incapaces de recordar aquellos datos que han guardado en su memoria. El olvido consiste en la imposibilidad de recordar una información que ha sido previamente memorizada.

Las causas

El olvido se debe a diferentes causas. Una de ellas es la falta de comprensión de los temas estudiados. Es más fácil olvidar los conceptos que se han memorizado de forma mecánica y sin comprenderlos del todo que aquellos otros que se entienden a la perfección. El tiempo también es un factor que causa el olvido. Si una persona estudia un tema y no lo vuelve a leer, al cabo del tiempo, probablemente, no podrá recordarlo. En este sentido, lo mejor es que los temas se vayan repasando para fortalecer la memoria.

Otra de las causas que provocan el olvido es la interferencia de ideas. En época de exámenes, los alumnos deben estudiar más de una materia en un solo día. Esto puede producir confusión en la memoria. Se debe dejar un espacio de tiempo entre la memorización de un tema y de otro, ya que así la memoria puede fijar las ideas para no confundir los contenidos. Por ejemplo, si se estudia primero un tema de Lengua y después uno de Matemáticas, lo mejor es descansar un poco al cambiar de materia. De esta manera, la memoria es capaz de separar las ideas sin dificultad.

El desinterés por el estudio es también una causa que facilita el olvido. La información que nos resulta más interesante se retiene con mayor facilidad. Es importante que los alumnos descubran el interés que tiene cada materia y que descubran que todas ellas sirven para adquirir cultura y forjarse un buen futuro.

Una función necesaria

A pesar de que a veces la memoria juega malas pasadas a los estudiantes, por ejemplo, cuando en un examen se sienten incapaces de recordar algo que están seguros de haber estudiado, el olvido es una de las funciones necesarias de la mente humana, ya que contribuye a su buen funcionamiento.

Aquellos datos que una persona considera interesantes los retiene en su memoria durante tiempo. La memoria elimina aquella información que no suscita motivación o curiosidad. Por ejemplo, cuando un profesor informa a toda la clase de la fecha del viaje de fin de curso es difícil que este dato se olvide. Lo mismo ocurre cuando se conoce la nota de un examen, ya que es una información que interesa.

La memoria olvida los datos con el tiempo. Si no fuese así, la mente se saturaría e impediría su trabajo fundamental, el pensamiento. Esta función selectiva de la memoria se produce diariamente, por eso los datos sin interés y aislados de un contexto se olvidan con facilidad.

El día está para trabajar con intensidad y la noche para descansar el cuerpo y la mente. Así al día siguiente se estará en plena forma para rendir al máximo en el examen.

Muchos estudiantes presumen de quedarse las noches en blanco, estudiando, a base de cafés y pastillas, la víspera de los exámenes. Puede que en un determinado momento esta práctica pueda salvar de un suspenso seguro, pero es evidente que el cerebro humano es como una máquina que, si la fuerzas, termina estropeándose.

El cuerpo humano tiene sus límites. Uno de ellos es la necesidad de dormir aproximadamente ocho horas diarias para poder rendir durante el día. Por eso, quien hace excesos estudiando hasta tarde, al día siguiente está como ausente y medio dormido. En estas condiciones es difícil que pueda dar de sí todo lo que en condiciones normales podría.

Organízate para aprobar

Si de verdad quieres sacar el máximo del mínimo esfuerzo, es imprescindible que aprendas a organizarte, empezando por la correcta distribución del tiempo. La realización de un horario realista y su cumplimiento te ayudará a que no se te acumule un montón de folios para estudiarlos la víspera del examen.

Generalmente, lo que se estudia inmediatamente antes del examen no suele memorizarse bien, y produce confusión mental. De modo que, aunque se supere el examen más o menos bien, no ha habido aprendizaje real, sino pura retención momentánea de datos e ideas que se olvidarán en seguida.

La víspera del examen es un buen momento para repasar lo que se ha ido aprendiendo día a día, hacerse algún esquema de última hora y memorizarlo, e incluso resolver algún punto conflictivo que no se ha terminado de entender. Sin embargo, no es el momento de empezar a leer y subrayar los apuntes de clase que no has mirado desde que los tomaste hace unos meses.

Descansa la noche antes de un examen

El cuerpo no aguanta lo suficiente como para mantener la actividad durante el día y seguir estudiando durante toda la noche. Muchos estudiantes, para evitar quedarse dormidos encima del libro mientras estudian, se preparan un enorme termo de café, unas cuantas pastillas y continúan estudiando hasta el amanecer. Estos excesos provocan efectos a largo plazo.

Los problemas de insomnio, concentración, dolor de cabeza y úlceras son algunas de las consecuencias de la falta de descanso. No es nada aconsejable que trasnoches para estudiar la víspera del examen. Si lo haces, al día siguiente estarás demasiado cansado, no te podrás concentrar con las preguntas, y el sueño te impedirá ver con lucidez y expresar con claridad tus ideas.

Esta costumbre, también puede crearte adicción a la noche, al café y a los estimulantes. De esta manera echarás a perder tu salud física y psíquica para conseguir buenos resultados académicos. La salud tiene un valor incalculable para todo, y quien la pone en peligro, la puede perder de un modo irreparable.

Es fundamental que llegues a tener conocimientos generales sobre la materia que estás estudiando. Para ello, debes explorar las portadas y las contraportadas, los prólogos y los índices de los libros, además de los capítulos específicos que tienes que estudiar.

El tema que debes estudiar para el examen forma parte de un conjunto de conocimientos desarrollados a lo largo del libro. Antes de empezar a estudiar es conveniente que dediques unos minutos a la exploración del libro, a descubrir las partes que componen el texto y el enfoque que presenta el autor. Se trata de realizar un pequeño examen del material que tienes entre tus manos, aquel que va a formar parte de tus conocimientos para el día del examen y para el resto de tu trayectoria académica.

Portada y contraportada 

La portada del libro incluye el título general bajo el que se aglutinan los   diferentes temas que se desarrollan a lo largo del texto. Normalmente, también aparece el nombre del autor y otros títulos publicados por el mismo. La editorial es uno de los elementos más importantes de la portada, ya que la empresa que se encarga de difundir el texto también otorga prestigio y garantiza la calidad del libro. 

Un elemento muy importante que, a menudo, se encuentra en el dorso de la primera página es el año de publicación. Según la fecha, la información que se encuentre en el libro estar¿ o no actualizada. Normalmente, la contraportada incluye un resumen del contenido del libro y, en ocasiones, una valoración personal del autor del libro. Estos datos que se encuentran en la portada y en la contraportada pueden ser de valor a la hora de elegir entre varios libros sobre el mismo tema. 

Las partes siempre olvidadas 

La mayor parte de los estudiantes se saltan el prólogo de los libros y se dedican de pleno al estudio del contenido de los temas. Sin embargo, esta práctica es un error, ya que en el prólogo se presentan aspectos de gran interés. Por ejemplo, los motivos que tuvo el autor para llevar a cabo la redacción del libro, el estado del tema en la actualidad, el público al que va dirigido el texto, el propósito que se persigue con el libro, las personas que han colaborado en   la documentación, etc.

En el índice se desglosan los diferentes apartados del libro y se apuntan las páginas concretas en las que aparecen los contenidos. Se trata de un esquema del libro en general, pero sólo nombra los nombres de los temas según éstos aparecen en la estructura del libro. Los contenidos, generalmente, se agrupan en capítulos y sub-apartados en los que se divide el tema. 

Un punto concreto

A menudo, tan sólo un capítulo del libro es útil a la hora de estudiar un tema. En estos casos, lo mejor es que eches un vistazo general al capítulo antes de iniciar el estudio. Intenta fijar tu atención en el título, en los apartados en que está dividido el tema y en los gráficos, esquemas y resúmenes que se incluyen. Por ejemplo, el título es uno de los elementos más importantes para los autores de los libros. Es difícil encontrar un título adecuado que englobe bajo una sola frase, oración o expresión el contenido total del capítulo

 

La finalidad del trabajo en grupo no sólo es la obtención de los objetivos iniciales.

En este sentido, también son importantes las nuevas aportaciones sobre el tema de estudio, el método utilizado, el funcionamiento del equipo de trabajo y el cumplimiento de las normas establecidas.

El trabajo en grupo exige el correcto funcionamiento del equipo y el respeto a la estructura de trabajo académico. También exige la colaboración de todos los componentes, una metodología adecuada y una capacidad de superación de las dificultades imprevistas.

El grupo parte de la idea y de las normas de trabajo propuestas por el profesor, el cual se convierte en orientador. El docente ofrece a los estudiantes un guión del trabajo que informa sobre el tema o posibles temas a elegir, la composición del grupo, el esquema del trabajo, la bibliografía más destacada, el plazo de entrega, la metodología, las normas de escritura y cualquier otra observación significativa.

En definitiva, el profesor marca las normas básicas que tienen que seguir los componentes del grupo. Sin embargo, las indicaciones iniciales no siempre son extensas. El grupo no debe depender del criterio del profesor para organizarse. 

1. El grupo

A continuación, se explican los aspectos relativos a la formación del grupo, la importancia del coordinador del equipo, la recogida de material, la planificación y otros aspectos que influirán decisivamente en los resultados obtenidos por el grupo de trabajo. 

a) Formación del grupo

Los grupos deben ser abiertos, es decir, su formación la deciden los propios alumnos. No obstante, son útiles algunas sugerencias: El número ideal de componentes de un grupo de trabajo es de cuatro personas, siempre que el profesor no decida otra cosa. Los componentes se tienen que entender entre ellos y deben mostrar capacidad de trabajo en común. Los grupos deben estar abiertos a los alumnos que necesiten ayuda o sufran problemas de integración en clase. Es muy importante que los equipos sean mixtos, es decir, que estén compuestos por chicos y chicas. Los miembros del equipo deben tener un interés común en el tema. Las dificultades deben intentar ser superadas por todos los miembros del grupo. Hay que evitar las discusiones para no perder el sentido de grupo. Además, el espíritu de ayuda a los demás debe presidir el proceso de trabajo. Las decisiones deben ser globales, es decir, tienen que contar con la aprobación mayoritaria de todos los componentes.

b) El responsable de la coordinación del grupo

Cada grupo elige a un coordinador, portavoz o responsable, que cumpla ciertas condiciones:

- Tiene que escuchar, ayudar y aglutinar a todos los miembros, incluidos quienes colaboren menos o tengan dificultades de adaptación al grupo.

- Debe gozar de la credibilidad y la confianza de todos los componentes del equipo.

- Tiene que ser capaz de solucionar problemas e imprevistos.

- También es el responsable de conseguir la conformidad de todos los miembros del grupo.

- Debe saber trasladar el resultado final al grupo, ya que el éxito pertenece a todos. 

c) La recogida de material

El grupo necesita recoger y poner en común el material que va a utilizar. El responsable del equipo es el encargado de su ordenación y catalogación. Para ello, se pueden utilizar varios recursos:

- Una carpeta de anillas o archivador, que sirve para guardar documentos, fotocopias, referencias o materiales elaborados por el grupo. Los separadores ayudan a su clasificación.

- Un archivador de disquetes, donde estarán almacenados los disquetes de cada miembro del grupo. Cada disquete ha de tener su correspondiente etiqueta que especifique el contenido.

- Una carpeta en el ordenador de trabajo del grupo. Dentro de la carpeta habrá otras carpetas y documentos. De esta forma, todo estará ordenado. Además, es importante tener una copia de seguridad de los documentos que hay en el disco duro del ordenador. 

d) La planificación del trabajo

La planificación del trabajo es una parte esencial para que el grupo funcione correctamente. La responsabilidad de la planificación recae en todos los componentes. Los apartados esenciales son los siguientes: objetivos, contenidos y documentación.

Objetivos: Los objetivos parten de la idea inicial planteada por el profesor. El grupo desarrolla el tema sugerido o bien escoge uno. Los objetivos son una declaración de intenciones que giran en torno al tema principal. Después, al final del trabajo, se valorará el grado de cumplimiento de los objetivos iniciales. La lectura de la documentación básica sobre el tema permite una definición más exacta de los objetivos.

Contenidos: Los contenidos se relacionan con los objetivos. Son los apartados del trabajo que derivan de cada objetivo propuesto. Una vez formulados por el grupo, su desarrollo parte de la utilización de una serie de recursos o documentación.

Documentación: Es el conjunto de recursos que sirven para la realización del trabajo en grupo. El profesor ofrece orientaciones y ayuda ante cualquier dificultad. Pero todos los componentes se enfrentan con el reto de la búsqueda de materiales. En primer lugar, se hace una lista de las posibles fuentes de documentación relacionadas con el tema de trabajo. Las fuentes principales son las siguientes:

Bibliotecas: las guías de consulta y los índices temáticos ayudan en el proceso inicial de la consulta. Los ordenadores facilitan la tarea. Hoy las bibliotecas disponen de múltiples fuentes de información.

La información en Internet: es un gran recurso, ya que constituye la biblioteca virtual más extensa y actualizada. El problema inicial es la cantidad de información disponible: cómo buscar, qué interesa, qué seleccionar y qué hacer con la información.

Instituciones, entidades, asociaciones: son un buen recurso y una fuente de información cercana a los temas.

Entrevistas: el grupo hace una lista de las personas que pueden aportar información directa al trabajo. Los expertos en temas concretos se convierten en el objetivo principal por su credibilidad y dominio de la materia. Las entrevistas a veces son difíciles de conseguir.

Fuentes de información directa: hay trabajos que necesitan la recogida de muestras, investigaciones sobre el terreno o la comprobación de datos u observaciones concretas.                               

2. Reparto de actividades

El grupo asigna unas actividades a cada miembro, las cuales deberán estar acabadas en un plazo de tiempo determinado. El coordinador es el responsable de la marcha y el control del resultado.                               

3. Reuniones de seguimiento

Los miembros deberán reunirse periódicamente para poner en común el trabajo que han efectuado. Las reuniones, fijadas previamente, servirán para el análisis y el intercambio de impresiones. Según el grado de cumplimiento de la planificación prevista, el grupo adoptará las decisiones correspondientes: agilizar el trabajo, incluir variaciones, etc. El profesor aprovechará estas reuniones para observar la evolución del trabajo y para aportar sugerencias o resolver los problemas.                               

4. Redacción y presentación del resultado final

La redacción final de los apartados la realizará cada miembro según el área que tienen asignada. En este sentido y antes de escribir el texto definitivo, el coordinador tendrá en cuenta tres cuestiones fundamentales que afectarán a todos:

- Las partes definitivas del trabajo.

- La distribución de las partes del trabajo entre los miembros del grupo para su redacción o confección final.

- El libro de estilo del trabajo.

5. Para acabar

Una vez escrito el texto, el grupo tiene que revisar los posibles errores. La última parte es la escritura de la introducción o presentación del trabajo, el título, la confección de la portada, y si se considera oportuno, la paginación y la encuadernación. Un detalle importante es hacer una copia para cada miembro del grupo.

Los trabajos no sólo se pueden presentar en papel. Cada vez abundan más las presentaciones en disquetes, en CD-ROM o incluso, dentro de una página web. 

6. Última fase: evaluar

El grupo tiene que evaluar el resultado final. Los aspectos que sirven para hacer una correcta valoración son:

- La opinión de sus miembros sobre la marcha del trabajo, los problemas que han surgido, la capacidad y los recursos para solucionarlos, etc.

- Reflexionar sobre las cosas nuevas que se han aprendido.

- Opinar sobre la evolución de las relaciones entre los componentes del grupo: coordinación, compañerismo, ayuda, solidaridad, aceptación de la forma de ser y de trabajar, cumplimiento de las normas, etc.

- Valorar las observaciones hechas por el profesor: aciertos, fallos y sugerencias propuestas por el docente.

- Todos los miembros del grupo deben ofrecer opiniones y realizar observaciones para evaluar el trabajo común.

 Tienes tus resúmenes listos. Los has estudiado a conciencia y te sabes la materia del examen de memoria, de modo que no hay razón para que salga nada mal el día de la prueba escrita. En cualquier caso, no olvides aprovechar al máximo tus conocimientos y acudir al aula con el mejor estado físico y psíquico (con el cuerpo relajado, la mente concentrada y con plena confianza en tus conocimientos y posibilidades).

En primer lugar, presta atención a las instrucciones que te dé el profesor. No olvides preguntar el tiempo del que dispones, así como si descuentan en la puntuación las preguntas erróneas o si todas tienen el mismo valor. Tu objetivo consiste en contestar las preguntas cuyas respuestas conoces, por eso tienes que repasarlas bien antes de empezar a escribir. No corras el riesgo de dejar sin respuesta una pregunta fácil por no haber entendido el enunciado. En la primera lectura del cuestionario, contesta a las preguntas cuyas respuestas sabes y deja para el final las que te parezcan difíciles.

De esta manera ahorrarás tiempo. Cuando hayas acabado las preguntas fáciles intenta responder a las que has señalado como difíciles. Aunque dudes, siempre existe la posibilidad de acertar alguna por casualidad. Procura no dejar preguntas en blanco, pues da muy mala impresión. Suelen puntuar más dos respuestas regulares que una buena y una en blanco.

Procura concentrarte y reflexionar sobre lo que te están preguntando en concreto. De este modo podrás hacerte un esquema-guión de la respuesta antes de empezar a contestar. Ello te permitirá recordar todos los puntos principales. Además, tu respuesta será mucho más clara, ordenada y coherente.

El examen es como un escaparate de tus conocimientos. Por ello, escribe todo lo que sepas sobre la pregunta. Recuerda que hay profesores que prefieren las respuestas concretas, por lo tanto, si no conoces la respuesta exacta a esa pregunta intenta no alejar demasiado tu explicación de la temática requerida.

Es recomendable que pongas al principio y al final del examen lo más brillante, dejando en medio lo que llevas menos preparado. Una buena contestación a la primera pregunta te tranquilizará, te dará confianza y, lo más importante, causará buena impresión a tu profesor. Si tu última pregunta también es brillante, seguro que puntuará mejor. Si te quedas en blanco en una pregunta, no te preocupes. Es normal olvidar alguna cosa. No fuerces la memoria, pues ello aumentará el olvido. Si eres capaz de dejar de pensar en ello, si te despreocupas, volverás a recordar. Tu inconsciente seguirá buscando en tu memoria mientras contestas a otras preguntas. Escribe inmediatamente lo que recuerdes o lo olvidarás de nuevo.

Cuida la presentación al máximo. Utiliza un lenguaje sencillo y claro, con frases cortas y pocas ideas por párrafo. Presta atención a la letra y a la ortografía, y si dudas sobre cómo se escribe una palabra, cámbiala por otra. Es importante que las respuestas estén numeradas para no confundir al profesor. Sobre todo, no olvides escribir tu nombre.

Ahora sólo tienes que recordar todos estos consejos y, si tienes tiempo, repasar   el examen antes de entregarlo. Ya verás como todo irá muy bien.

 Todo trabajo científico o de investigación tiene que contar de las siguientes partes: título, introducción, cuerpo y conclusiones. Si el trabajo consta de más de cinco páginas tiene que incluir un índice general, en el que se indicarán todas y cada una de las partes del trabajo. Puede ir al principio del trabajo o bien al final.

El título tiene que ser explicativo y puede incluir un subtítulo. Si el trabajo trata de un periodo de tiempo determinado, la fecha tiene que incluirse entre paréntesis.

La introducción se redacta siempre al terminar el trabajo ya que tiene que ajustarse a aquello que se presenta en el mismo. En esta parte se detalla la metodología empleada y se comentan brevemente los diferentes capítulos y apartados. También se puede realizar un pequeño comentario sobre las fuentes de la información y señalar los límites de la investigación. Así se deja claro que no se ha omitido un tema de forma involuntaria sino que se ha hecho expresamente.

El cuerpo es la parte del trabajo que nos permite desarrollar hipótesis, ideas, verificaciones, etc. Tiene que estar bien estructurado para evitar la confusión. El cuerpo contiene apartados críticos, ya sea en forma de notas o de citas, siempre bien atribuidas e identificadas. Uno de los mejores sistemas de identificación de citas consiste en indicar, inmediatamente después de la cita y entre paréntesis, el autor de la obra de referencia, el año de la publicación de la misma y el número de la página consultada introducida por dos puntos. Este sistema de atribución de citas remite al lector a la bibliografía donde aparecen todas las obras de consulta. El cuerpo también puede incluir figuras, gráficos, esquemas, dibujos o planos siempre que sean comentados en el texto.

Las conclusiones se redactan al final del trabajo. En esta parte tienes que incluir tus propias ideas, sin recurrir a las citas ni a las fuentes de información. Puedes insertar comentarios sobre los logros obtenidos, las hipótesis que has conseguido demostrar, temas que queden pendientes o nuevas ideas que surgen a partir del ensayo y que pueden dar origen a nuevas investigaciones.

No te olvides nunca de incluir la bibliografía a la que has recurrido, la hayas utilizado en el trabajo o no. Las citaciones bibliográficas comprenden: el apellido (en mayúscula) y el nombre del autor de la obra (en minúscula); el título del libro en cursiva; el lugar de la edición, el nombre de la editorial y el año de edición de la obra. También puedes incluir anexos en los que se introducirán aquellos documentos que por su naturaleza no pueden incluirse en el cuerpo del trabajo: pueden ser esquemas, transcripciones de entrevistas, e incluso cartas recibidas

 Una buena lectura, subrayando las principales ideas, ayudará a entender mejor lo que el autor quiere transmitir con sus palabras. A partir de estas ideas, la mejor solución es elaborar un  esquema claro para poder estudiar con más efectividad.

1. Para empezar

Al leer un texto debemos observar la cantidad de información que incluye. A continuación, podemos plantearnos una primera cuestión: ¿Sigue el autor una estructura determinada, un orden concreto? La cuestión es descubrir qué nos quiere transmitir le autor, cómo nos ofrece la información y por qué lo hace de esa manera en concreto.

Si nos atenemos a la división del texto, verás que pueden aparecer apartados, esquemas, cuadros, subrayados, gráficos, fotografías, etc. A continuación, te enseñamos cómo puedes analizar los diferentes elementos de un texto.

2. ¿Cómo acercarse a un texto?

En primer lugar, deberías tener en cuenta algunas consideraciones previas.

a) Ten interés

Es muy importante enfrentarse al texto con interés y motivación. Los apuntes, las enciclopedias, las revistas, y en definitiva, todos los textos son una fuente de información que pueden aportarte amplios conocimientos. Aunque posteriormente compruebes que el documento que has estudiado no satisface todas tus inquietudes, como mínimo, te habrá servido para agudizar tu espíritu crítico.

b) Olvídate de los problemas

Para analizar un texto, es necesario dejar de lado, momentáneamente, las preocupaciones ajenas al tema de estudio. Más tarde, tendrás tiempo de ocuparte de ellas. Sin embargo, para no olvidarlas, puedes apuntarlas en una hoja. Ahora, tu atención se debe centrar en una sola cosa: el texto.

c) Haz caso a tu profesor

Las explicaciones o consejos de los profesores son muy valiosos ya que pueden orientar tu análisis del texto. Por otro lado, las introducciones o las presentaciones de los temas pueden servir como guías. De esta forma, al leer por primera vez el texto puedes construirte una idea del mismo.

3. El proceso de lectura

Después de leer el texto, el siguiente paso es profundizar en la información que ofrece. Entender un texto significa, en primer lugar, captar la idea global. La lectura es fundamental para analizar y asimilar la información.

En el proceso de lectura, es conveniente que subrayes las ideas más importantes, realices comentarios al margen del texto y apuntes tus dudas. La lectura debe ser activa, no pasiva. En este sentido, lápiz, papel, rotuladores de colores y hojas en blanco son elementos necesarios para leer y comprender un texto. Para ello, debes seguir una serie de pasos. Vamos a ayudarte.

a) Explora el texto

- Haz una primera lectura de todo el texto.

- Los conceptos o las ideas que no comprendas los puedes marcar en el margen de la hoja y señalarlos con un signo.

- Es muy importante que busques el significado de las palabras que no entiendas.

- No te olvides de observar los cuadros, gráficos u otros signos visuales que aparezcan en el texto. Este tipo de elementos también contienen información sobre el tema.

- Trata de captar la estructura global que tiene el texto, es decir, el número de apartados en que se divide, los temas que trata, su extensión, etc.                

b) Pregunta y resuelve

Al leer un texto, puedes encontrar muchas palabras que desconoces. En estos casos, la consulta de un diccionario es fundamental. Después de buscar el significado de los términos, es aconsejable crear un diccionario propio. De esta forma, dispondrás de un listado de las palabras que has ido aprendiendo en tus sucesivas lecturas. Esta tarea supone un esfuerzo adicional, pero a la larga, te recompensará. El estudio y el aprendizaje exigen esfuerzo, pero posteriormente, dan sus frutos.

A continuación, te explicamos cómo construir tu diccionario personal. Los pasos son los siguientes:

- En primer lugar, necesitarás unas hojas sueltas o un cuaderno para agrupar alfabéticamente los términos.

- Posteriormente, puedes introducir las palabras en tu ordenador y, de esta forma, tendrás digitalizado tu diccionario. No debes transcribir literalmente las definiciones que encuentres en las enciclopedias, los manuales, los libros, etc. Es conveniente que te expreses con tus propias palabras ya que, de esta forma, entenderás mejor el significado y lo asimilarás con más rapidez.

- Por último, debes apuntar las inquietudes o dudas que te han surgido después de leer el texto.                    

c) Realiza una segunda lectura

- La lectura se debe realizar a un ritmo tranquilo.

- Después de la lectura inicial, debes ver qué ideas son más importantes en el texto y cuáles son secundarias.

- Para ordenar las ideas, aprovecha los márgenes del libro y anota las ideas principales.

- De esta forma, tu visión del conjunto del texto va más allá de la idea global adquirida al principio.

4. ¿Cómo analizar la estructura del texto?    

El texto se puede definir como un conjunto de ideas interrelacionadas. Los textos tienen una estructura que organiza su contenido. Después de ordenar las ideas del texto según su importancia, debemos diferenciar la ideas principales de las secundarias. A continuación, te ofrecemos algunas claves para llevar a cabo esta distinción.

a) ¿Cómo distinguir la idea principal de las secundarias?

Idea principal: Es la idea que tiene más relevancia en todo el texto. Pueden ser una o varias ideas interrelacionadas. A partir del conjunto de ideas principales de cada párrafo, se deducen las que definen el texto. En ocasiones, al final de texto se recoge la idea principal precedida de una palabra-enlace o un conector del tipo: "en resumen", "como conclusión", "por tanto" o  "recuerda". Las ideas principales suelen estar vinculadas con el título global del texto en el que aparecen.

Ideas secundarias: Dependen de la principal y se relacionan directamente con su contenido. Tienden a repetir, comparar, justificar o completar a la idea principal. Derivan del contenido de la idea principal. Suelen introducirse con conectores.

b) Tipos de estructura de los textos

La estructura de los textos ayuda a identificar las ideas principales y las secundarias. A continuación, destacamos tres tipos de estructura.

Estructura deductiva: En primer lugar, se presenta la idea principal, es decir, la tesis que se defiende o demuestra a lo largo del texto. A continuación, se añaden pruebas y ejemplos que giran en torno a dicha idea.

Estructura inductiva: En este tipo de textos, lo primero que aparecen son los datos, los resultados o los ejemplos. Al final, se muestra la teoría que funciona como tesis y que constituye la idea principal. Es decir, el texto se inicia con la formulación de un problema o hipótesis y, seguidamente, se desarrolla.

Estructura periodística: Se utiliza en textos informativos que explican un hecho a partir de la respuesta a seis preguntas: ¿qué?, ¿quién?, ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿cómo? y ¿por qué?. La estructura propia de la noticia es la pirámide invertida, que presenta la información de lo más a lo menos importante.

5. Los signos gráficos del texto

Los signos gráficos que aparecen en los textos no se ponen para rellenar huecos ni para decorar la hoja. No los pases por alto ni te conformes con decir que no los entiendes. Las fotografías, los recuadros y los dibujos son una clase de lenguaje que aporta mucha información. Aclaran o completan la idea principal con información que llega por otros canales.

6. Subraya el texto

- Para destacar las ideas principales de un texto. Está comprobado que la memoria se fija más y retiene mejor aquello que resalta a la vista.

- Para establecer un orden visual que después te ayudará a jerarquizar lo más importante del texto.

- Para que el estudio sea activo.

- Para facilitar la elaboración de síntesis, esquemas, resúmenes o mapas conceptuales.      

Consejos para que el subrayado sea efectivo

- Subraya palabras o series de palabras con sentido y con contenido propio.

- Crea un código gráfico propio y permanente: colores con un significado para ti, signos precisos, flechas. Aplícalo siempre con los mismos criterios.

- No utilices muchos colores a la hora de subrayar. Hay libros que parecen más un muestrario de colores que una ordenación de conceptos por su importancia. Los fluorescentes no siempre invitan a fijarse. Pueden llegar a provocar el rechazo de la vista si se abusa de ellos o si se utilizan mal.

7. Elabora esquemas

Sirven para jerarquizar visualmente las ideas de un texto. Te permiten disponer de las ideas de forma gráfica. Las frases tienen que ser cortas y precisas.

8. Haz resúmenes gráficos

Un mapa conceptual es el resumen gráfico de un texto. Se diferencia de los esquemas por su estructura. Los mapas conceptuales parten de una idea o proposición central. De ella surgen grupos secundarios. Éstos suelen ramificarse en subgrupos.

9. Escribe resúmenes

El resumen es un texto reducido en el que se recoge aquello que es más importante. Lo componen las ideas principales y las secundarias

 La técnica que se utiliza para hacer un cuadro sinóptico es muy similar a la del esquema. Te aconsejamos que aprendas a realizar un cuadro sinóptico para llegar al examen con las ideas más claras.

Lectura, compresión y síntesis

Primero se deben realizar dos lecturas del texto, la primera para comprenderlo y la segunda para subrayar las ideas importantes. Después puedes realizar un esquema. Si el texto tiene demasiada información concreta, nombres, fechas, cantidades, lo mejor es que empieces por extraer las ideas principales y hacer un cuadro sinóptico.

El cuadro sinóptico presenta la información condensada de una manera visual, lo que permite identificar la estructura del contenido del texto. Se pueden utilizar llaves para que el cuadro tome forma de diagrama o también se puede distribuir la información en columnas. En realidad no existe una técnica específica   para realizar un cuadro sinóptico, cada persona tiene que hacerlo de la manera   que le resulte más cómodo, y que le ayude para la comprensión de los contenidos.

Importancia de los cuadros sinópticos

La técnica es útil para analizar la organización del texto, pues señala cuáles   son los elementos principales del escrito y qué relación existe entre ellos. Los cuadros sinópticos te pueden ayudar a recordar los conceptos y a comprender   mejor el texto. Además, son muy ¿tiles para hacer un repaso final de los temas pocas horas antes del examen, ya que presenta la información más importante de una manera llamativa y visual.

Cuando realices un cuadro sinóptico piensa que no se trata del resumen del   texto. Las ideas principales deben identificarse con un solo golpe de vista. As¿ puedes refrescar lo que hayas aprendido con el estudio, y si te resulta difícil recordar fechas u otros datos concretos siempre los puedes localizar fácilmente.

La elaboración

Para realizar un cuadro sinóptico debes superar dos etapas. En primer lugar debes encontrar las partes más importantes del texto y la idea central. Piensa   que estas ideas son las que realmente llenan de contenido al texto, y que sin   ellas el escrito no tendría ningún valor para ser estudiado.

A continuación debes presentar, a través de llaves o signos similares, la relación   que existe entre las partes del texto que has destacado. La idea central abarcará toda esta información, pues se relaciona con cada uno de los conceptos. Cuando se establecen estas relaciones se lleva a cabo la organización de los contenidos del texto. El cuadro sinóptico separa estas ideas principales y las relaciona con otros conceptos que se subordinan a éstas.

 Termina la clase, llegas a casa y decides repasar los apuntes. Después de tantas horas intentando entender lo que explica el profesor, es difícil ponerse a repasar los temas. El repaso ayuda a estructurar y a recordar la información que hemos recibido; es una forma de refrescar la memoria y aclarar aquellos aspectos que no han quedado claros en los apuntes que has tomado a partir de las explicaciones del profesor.

Cómo mantener las ideas frescas

Horas antes de empezar el examen, algunos alumnos ojean los apuntes para repasar lo que estudiaron la noche anterior. A menudo, los nervios hacen que la memoria se quede en blanco, ya que repasar justo antes del examen todo lo que se ha estudiado resulta una equivocación.

Cuando comienza el curso debes programar un horario que permita distribuir tu tiempo. Es importante que dediques unas horas cada día a repasar los apuntes que tomas en clase. Ésta es la mejor forma de refrescar las ideas y facilitar la memorización.

¿Durante cuánto tiempo?

El período de tiempo recomendable para realizar el primer repaso son ocho horas después de acabar la clase. Pero volver a mirar los apuntes tan sólo una vez no es suficiente. Debes realizar un segundo repaso al día siguiente, para que las ideas importantes se queden grabadas en tu memoria.

Si repasas de esta forma los temas, el día del examen todavía recordarás lo más importante. Así, habrás ganado mucho tiempo, y no te hará falta acelerar el ritmo de estudio para poder memorizarlo todo. Recuerda que si haces un buen repaso, puedes recordar completamente los contenidos.

Trucos para realizar un buen repaso

El resumen y el esquema son elementos fundamentales para obtener éxito en un examen. Cuando repases, intenta volver a escribir el esquema de memoria. Piensa que si logras memorizar los puntos clave de cada tema, será difícil que te quedes en blanco en el examen.

Si todavía no has logrado memorizar todas las partes del tema que tienes que estudiar, vuelve a mirar el resumen para afianzar las ideas. Además, debes hacerte preguntas de examen e intentar contestarlas. Recuerda que si repasas de forma oral terminarás más rápido, pero si escribes lo que memorizas tendrás las ideas más claras.

Quedarse en blanco en un examen

Cuando en mitad de un examen olvidas todo lo que habías estudiado, se debe a que los nervios han paralizado la función de la memoria. Sobre todo intenta controlar los nervios. Si te resulta imposible recordar una parte del tema y no puedes contestar a esa pregunta, déjala para más tarde e intenta responder otra.

Si te quedas en blanco en un examen no dramatices la situación, tan sólo durará unos minutos. Por eso, no debes dejar de escribir y estancarte en un tema que te resulta imposible recordar. Tu mente reaccionará enseguida y probablemente volverá a tu mente la información que habías estudiado.

 Los trabajos que encargan los profesores todos los días y las ganas de realizar otras actividades, son algunas causas que impiden alcanzar el objetivo de estudiar a diario. Un horario, en este caso, ayuda a mantener la constancia.

Los profesores encargan a sus alumnos diferentes trabajos que deben realizar en casa. Algunos estudiantes dedican su tiempo a resolver los ejercicios, y después no repasan los apuntes que han tomado en clase ese día.

Cuando comienza el curso, es recomendable organizarse el tiempo de todos los días de la semana para poder dedicarse al estudio diario, que facilitará la preparación de los exámenes. La mejor manera de hacerlo es mediante un horario realista pensado detenidamente.

Estudia todos los días, ayúdate con un horario

Si cuentas el tiempo que dedicas a comer, ducharte y dormir, te queda mucho tiempo libre para estudiar dos o tres horas diarias. Tienes que esforzarte por cumplir este compromiso de estudiar todos los días; si surge alguna actividad con la que no habías contado, debes intentar estudiar el tiempo que tenías programado, aunque no sea en las horas que habías determinado.

Cuando empieces a cumplir con el horario que has establecido te darás cuenta de que son muchos los compromisos a cumplir en un solo día, pero cuanto antes comiences a establecer una pauta de trabajo mejor te organizarás en el futuro.

Los padres deben estar informados de le iniciativa. Ellos te podrán ayudar a mantener la constancia y cumplir con tu horario. Además, te animarán y ayudarán en todo momento. Piensa que si planificas tienes la sensación satisfactoria de estar haciendo lo que tienes que hacer. Incluso se disfruta más del ocio y del tiempo libre, porque tu tiempo está a tu disposición y tienes la capacidad de organizarlo a tu antojo.

Una planificación personalizada

La planificación y el orden no excluyen la espontaneidad. No se trata de seguir un horario estricto, sino de estar atento a tus cambios (tanto internos como del ambiente) con el fin de adaptarse de una manera saludable a ellos.

Una planificación adecuada es aquella que se amolda a tus exigencias y necesidades. Es algo personal y debe estar adecuada a unas metas claramente definidas. Puedes compartir con los demás la planificación, pues así adquirirá un carácter de compromiso. Sin embargo, no debes olvidar que el mayor compromiso es el que haces contigo mismo.

Toma tus propias iniciativas

Recuerda que puedes realizar proyectos sin la necesidad de que alguien te obligue a ello. Para conseguir el éxito en los estudios, y en la vida en general, es importante planificar, distribuir el tiempo entre aquellas actividades que tengamos que realizar.

La constancia y el esfuerzo son determinantes si quieres sacar el máximo partido a los estudios. Si sabes en cada momento lo que tienes que hacer, te resultará más fácil ponerte manos a la obra.

 

regresar inicio                                             regresar a recursos aprendizaje